Bueno esta es una descripción de un miércoles cualquiera, desde las 19.00 hasta las 22.30 o 23.00 horas.
Llego a la casa de Lucrecia y jerónimo y cuando llegan yani y marcos nos ponemos a tomar mates, casi siempre conversando acerca de las cosas que hemos hecho en la semana anterior.
Marcos desde el vamos esta admirado con mi escote, porque.. no sé, ya que no tengo mucho, como para ser mirado, y casi siempre es él, el que empieza con la situación grupal.
Comienza abrazándome y rodeando mi cintura con sus brazos... yani siempre le gusta mirar como me desea su novio, y se sienta en el sillón admirando la escena.
Lucre lleva el mate a la cocina y cuando viene se une a nosotros en el toqueteo, jerónimo y yani se van a la habitación.
En el comedor lo que hacemos es besarnos los tres, a mí me encanta la lengua de lucre, ella tiene una lengua ancha que me enloquece, cuando te besa te traspasa la emoción que siente, ese erotismo lo percibe marcos, que nos deja por un momento besarnos solas, mientras nos toca.
Marcos comienza bajándome el escote, y como siempre, no llevo sostén cuando voy a ese tipo de reuniones, entonces baja desesperadamente a besarme y chuparme sin control, lucre y yo vamos tanteando la situación, que se pone muy gruesa y cálida, mientras seguimos besándonos.
Estamos toqueteándonos unos momentos mas, y vamos a la habitación para juntarnos con jerónimo y yani.
Siempre que entramos jerónimo esta sentado en el sillón y yani encima de el casi desnudos...
Nos incorporamos a la escena de la manera que podemos, yo voy a relatar una en particular, no siempre hacemos lo mismo.
Yani sale de las faldas de jerónimo y lleva a lucre hasta la cama, y marcos, jerónimo y yo nos quedamos manoseándonos y besándonos, mientras marcos me desviste, jerónimo me besa, parte por parte, pasando su lengua húmeda por todo mi cuerpo, se siente rico al cerrar los ojos y ver como dos manos te van desvistiendo y una lengua sabrosa va por detrás de esas manos recorriendo, lamiendo, esa sensación húmeda, cálida, que estremece la piel, los sentidos, se para en mis senos, mientras que las manos siguen su rumbo por mi pantalón.
Se ve claramente que yani y lucre están jugando con sus manos, hacia poco que se habían comprado un consolador, y estaban muy entretenidas con ese aparato.
Marcos termina desvistiéndome por completo y comienza a lamer mi cuerpo por detrás... se miran con jerónimo y los dos se ríen, me hacen agachar, quedando en posición de perrito, y marcos comienza a lamer mi ano, mientras que jerónimo se acuesta y con su delicadeza comienza a lamer muy despaciosamente mi sexo.
Jerónimo tiene algo que las chicas no tienen, y es la delicadeza, él va respirando cerca de mi cuerpo antes de lamer... logra que una se muera de ganas... el te mira, té ole.. Va sintiendo esa respiración cerca, que te da escalofríos... a punto de gritar desesperadamente ¡ por favor, apúrate! es cuando posa su lengua cálida, sin movimientos, solo la posa, la deja, siempre quiere, le gusta a el, que una se mueva...
Y lo logra... es terrible.. En ese momento de gloria es cuando vienen lucre y yani, lucre que comienza a lamer el pene de marcos, que es muy grueso, y yani hace lo mismo con jerónimo.
Marcos no aguanta mas y termina en la boca de lucre, bañándola de semen, ella gustosa se lo traga todo, sin derramar gota. Jerónimo sale debajo de mí y agarra a yani, por detrás, ya que no queria ponerse preservativos, y comienza a cogerla por el ano.
Lucre y yo seguimos jugando las dos, ella sentada en el sillón, y yo arrodillada, la besaba, abriéndole las piernas pasaba mi lengua despacio por su pierna, lento... marcos nos miraba y reía.. Le gustaba mucho ver esas escenas.
Cuando llegaba cerca de su sexo, ella comenzaba a moverse, como invitándome a comérsela...
Pase mi lengua una y otra vez, de arriba hacia abajo... la miraba y su cara me decía todo... no hacia falta hablar...
Chupaba su clítoris despacio, lento, y mi lengua volvía a recorrer despacio todo el espacio hermoso... sin frenos, sentía sus contracciones leves, sabia que ya iba a terminar... llame a marcos para que me ayude a terminar mi trabajo, lo que acepto gustosamente.
Entre las dos lenguas, mezclándose las salivas, no pasaron mas de 5 segundos que lucre termino... se sentía en nuestras bocas sus contracciones de placer... su cara, una muñeca... feliz.
Jerónimo termina en el ano de yani, y se sienta, se veía muy cansado,
Por lo que decidimos con yani agarrar a marcos y con una buena mamada,
hacerlo calentar nuevamente, cosa que logramos.
Cuando marcos se puso en forma, yani se lo monto, y lucre me llamo al sillón formando un 69 las dos, terminamos al mismo tiempo, mientras jerónimo nos miraba y se masturbaba de nuevo.
Yani termino muerta, estaba muy cansada, asi que se recostó a ver que más pasaba.
Lucre y yo nos sentamos en la cama con las piernas abiertas, esperando a ver que pasaba entre marcos y jerónimo, obviamente fueron, cada uno por su lado, marcos vino conmigo y jerónimo fue con su hermana Lucrecia.
Pero... estuvieron un ratito... ya que cuando estábamos tocando y besando... jerónimo saco la mano de Lucrecia y agarro la cabeza de marcos.. Llevándola hacia el pene suyo.
Por lo que nos corrimos con lucre.. y nos dispusimos a ver como marcos le practicaba un sexo oral a jerónimo... mientras que lucre le chupaba el ano a marcos...
Jerónimo se veía muy encantado... se ve que entre hombres se entienden mejor... ya que no pasa semana que no se practican sexo oral entre ellos.
En un momento determinado jerónimo termina en la cara de marcos, este, encantado con la cara llena de semen...
Jerónimo se arrodillo y dispuso todo su ano a marcos, que no tardo ni un segundo en penetrarlo de manera bestial... era un espectáculo..
Yani viendo eso le volvieron las ganas, por lo que lucre se sentó sobre el respaldar de la cama, yo arrodillada practicándole sexo oral a ella y yani acostada haciéndomelo a mi... y... claro.. Jerónimo... penetrándola como podía... que era muy poco porque estaba muy emocionado.
Lucre termino al segundo... se levanto y pidió a yani que se sentara como estaba ella... y nos dispusimos a comerla toda entre las dos a yani...
Marcos pega un grito despavorido cuando termino, fue bestial.. otro semejante dio yani y jerónimo...
Jero se dedico a limpiar con la lengua lo que derramo marcos... y lucre y yo hicimos lo mismo con lo que tenia yani...
Mas o menos eso es lo que pasa un miércoles cualquiera...
Ya que son todos los miércoles que nos reunimos siempre los mismos;
Lucrecia, jerónimo, su hermano, yani, marcos, su novio y yo.
Espero que les haya gustado...
Besos
domingo 4 de mayo de 2008
Lo que la verdad esconde
1.- Rubén
Rubén estaba solo. A la muerte de su padre, su madre acaparó toda su existencia. Miedos, falsas enfermedades, chantajes emocionales…; todo valía para tenerlo y retenerlo a su lado.
Su círculo de amistades se fue diluyendo; las chicas fueron las primeras en desertar. Unas cuantas llamadas telefónicas al móvil, bien dosificadas en momentos oportunos fueron suficientes. Parecía que la vieja los estuviera viendo, vigilante, al acecho; siempre llamaba en medio de una caricia apasionada, cuando unos labios se apresuraban a tomar un pezón endurecido por la excitación, en el preciso instante de que una lengua empezaba a recorrer los húmedos pliegues de un sexo femenino o la verga erecta iniciaba iba a traspasar el umbral del cuerpo que la esperaba deseoso.
Había perdido todo contacto con el mundo exterior y los últimos años sólo vivía para ella. La enfermedad, ahora dramática y finalmente real, había acabado ocupando su cuerpo añoso; pero esa pose de desvalimiento, ahora ya innecesario, que seguía interpretando para mantenerlo atado a los pies de su cama, había acabado por consumirla realmente.
Su situación económica era buena y le permitía pagar a una persona que la atendiera mientras él estaba fuera de casa trabajando. Era el único argumento que ella entendía como válido para justificar su ausencia.
Se levantaba temprano, para estar dispuesto en cuanto llegara la ayuda y desayunaba en la cafetería que había en la esquina, junto al portal de su casa. La asistenta se había ofrecido a preparárselo mientras él acababa de arreglarse y así poder permanecer en la cama un poco más de tiempo; pero amablemente lo rechazó con una tonta excusa: Todo el tiempo que estaba fuera de casa era para él un respiró, un olvidarse del ambiente asfixiante de aquel lugar.
Cuando volvía, tenía la cena preparada y, por salud mental, antes de dedicarse a satisfacer todos los caprichos y deseos de la enferma, se iba al mismo local donde desayunaba a leer la prensa mientras tomaba un combinado. Le había costado mucho logarlo; su madre era una especialista en provocar la mala conciencia y frases del estilo de "Dame un beso de despedida antes de irte, no sea que cuando vuelvas ya me haya ido de este mundo" o "Vete, vete hijo; que lo necesitas. Al fin y al cabo; para lo que me queda en esta vida, no quiero ser una carga para ti" era lo que habitualmente escuchaba justo antes de cerrar la puerta.
Ahora, su madre había muerto y estaba solo en el mundo. Podía haber intentado recuperar viejos conocidos; pero la monotonía de su vida anterior lo había atrapado. Continuaba madrugando y desayunando en la misma cafetería y, como si se tratara de un ritual, todas las tardes se sentaba en su mesa a leer la prensa y tomar una copa. Luego, subía a casa, se preparaba la cena y disfrutaba del silencio sin el quejumbroso e insistente rumor de su madre.
2.- Verónica
Una tarde de tantas, salía de la cafetería con su habitual y rutinario "Hasta mañana, Vicente", que diariamente lanzaba desde la puerta del establecimiento con un leve giró de cabeza para mirar al amable camarero que día tras día le atendía servicialmente. Rubén no lo sabía; pero en el fondo le daba pena. Al reiniciar la marcha, mirando todavía hacia atrás, topo bruscamente con algo. Al volver la cabeza, su cara quedo frente a frente con un bello rostro de mujer y un color rojo sofocó sus mejillas.
Se disculpó, tartamudeando y torpemente se apartó para dejar paso. Ella le sonrió, aceptando sus disculpas. A espaldas de la mujer, hizo señas a Vicente para que no le cobrara la consumición y se cargara en su cuenta. El camarero asintió con un guiño y Rubén volvió a sonrojarse.
Camino de la soledad de su hogar, las facciones de aquel rostro volvieron a su mente. Rasgos femeninos algo marcados, pero que le daban un aire exótico y misterioso, como de cuento oriental; los carnosos labios que invitaban a ser besados; la media melena de sedoso pelo castaño claro, ondeando con su paso; la cintura ondulándose al ritmo de sus andares, coronando un trasero firme y voluptuoso y, sobre todos, los ojos de mirada intensa y profunda de un poco frecuente color gris perla. Un agradable escalofrío sacudió su columna vertebral y sintió en su verga una incipiente erección.
Su vida sexual en los últimos años, si se le podía llamar vida sexual, se había limitado a escasas mastubarciones, sin erotismos ni fantasías, con la mente en blanco, simplemente para pacificar su sistema hormonal. Tenía potentes erecciones nocturnas que acababan en abundantes eyaculaciones. Se despertaba empapado en semen, pero nunca recordaba los sueños que le había llevado a ello.
La cocina era su refugio interior y disfrutaba de la gastronomía preparándose elaborados platos que nadie podía apreciar. Era su manera de matar el tiempo; pero aquella noche no podía concentrarse, la imagen de la mujer no desaparecía de su cabeza y todos y cada uno de sus rasgos desfilaban por su mente una y otra vez. Su polla reclamaba su atención hasta que la presión bajo la ropa fue insoportable y, por primera vez en mucho tiempo, se hizo una paja con la imaginación a plena ebullición.
La sentía junto a él, desnuda, irradiando sensualidad y erotismo. Se imaginaba besando esos labios, acariciando ese pelo, rozando suavemente su culo; incluso dio forma en su mente a unos pechos que no había ni siquiera vislumbrado, turgentes, coronados de una aureola rosada y duros pezones en su ápice, que chupaba y lamía en un estado casi onírico. En su ensoñación, fabuló que esos sensuales labios rodeaban su miembro y llegó a sentir el calor y la humedad de una boca, aunque nunca hasta ahora había llegado a recibir tal sensación. El esperma salpicó todo su cuerpo, sintiendo el tibio contacto de las salpicaduras en la cara y el pecho, su calor cubriendo su vientre y como la humedad de los últimos estertores se colaba entre los dedos que acariciaban su polla todavía erecta.
Confuso, quedo tendido sobre le sofá que le había acogido en su escarceo sexual y sintió vergüenza de lo ocurrido, de masturbarse de aquella manera pensando en una desconocida. No entendía lo que le había sucedido, tenía el sexo como algo olvidado, una cosa más de su vida que podía y debía haber sido y nunca fue; pero parecía que estaba ahí, agazapado para surgir de repente, de manera inesperada, acababa de hacerlo y Rubén no tenía ni idea como controlarlo.
3.- El encuentro
Al día siguiente, con su habitual puntualidad, Rubén, en su rincón de costumbre, ensimismado en la lectura el periódico y saboreaba con tragos cortos su cotidiano gin-tonic no se percató de la figura que se le acercaba. Una voz cantarina lo trajo de vuelta a su mundo.
Gracias por la invitación; pero no hacía falta.
Levantó la cabeza y la vio allí, de pie, junto a él, mirándole con aquellos ojos cautivadores. A Rubén se le atragantó el sorbo que tenía en la boca y sofocado y ruborizado le indicó que, por favor, se sentara.
¡Vaya, esta visto que nuestros encuentros siempre son accidentados!. – Bromeó ella.
Es que soy un poco patoso. – Añadió Rubén, sintiendo que la emoción le embargaba.
Seguro que no, que alguien tan apuesto como tú no es patoso si no amable y delicado. ¿Me permites que te tutee, vedad?.
Naturalmente y no me digas esas cosas, que me vas a sacar los colores más de los que los tengo. Me llamo Rubén. – Le dijo extendiendo la mano.
Ella se la tomó diciendo:
Y yo Verónica – A la vez que acercaba su cara y le daba un beso en la mejilla.
Rubén sintió una andanada de calor que recorría su cuerpo desde el estómago a los pies y la cabeza. Debía estar colorado como un tomate; pero se armó de valor y le devolvió el beso delicadamente sobre su suave mejilla.
Rubén llamó al camarero y Verónica pidió otro gin-tonic. Vicente, el camarero, al retirarse a espaldas de la chica, le hizo una señal con el pulgar hacia arriba y Rubén le respondió con una mirada de desagrado; pero en el fondo se sentía feliz. Por primera vez en mucho tiempo, Vicente no sintió pena del muchacho solitario de día tras día desayunaba y leía la prensa en la más completa soledad.
El tiempo transcurrió sin que se dieran cuenta, pidieron una segunda ronda y siguieron hablando de todo un poco, como si fueran conocidos de toda la vida.
¡Dios mío, que tarde se me ha hecho! – Exclamó Rubén mirando el reloj
¡Tienes razón, que tarde que es! Te deben estar esperando.
Vivo sólo, es por hacer la cena.
¿La cena?
Estoy solo y la cocina me entretiene. Pero hoy no lo he necesitado. Ha sido muy agradable estar aquí contigo.
Rubén dudó un momento y siguió hablando.
Oye, ¿por qué no vienes a cenar a mi casa?. Me considero un buen cocinero.
La cara de Verónica mostró primero sorpresa y luego duda. Rubén continuó sin dejarla responder.
Perdona, ¿no sé que pensarás de mi?. Invitarte a casa al rato de conocernos, creerás que intento aprovecharme de ti.
En absoluto Rubén. Se ve que eres un buen chico. ¡Va, vamos!; pero que sea algo rápido que mañana madrugo.
¡Toma y yo!. Te prometo que será una cena ligera y rápida.
Salieron juntos del local bajo la mirada atenta de Vicente que se alegraba enormemente de lo sucedido.
Rubén cumplió su palabra y organizó una cena rápida. No demasiado tarde, Verónica se despidió con un delicado beso en los labios, apenas un roce y un "Gracias, ha sido una velada maravillosa".
Rubén asido al marco de la puerta de su piso, no creía poder estar viviendo aquello. Como embobado, observó como Verónica desaparecía en el ascensor, incapaz de reaccionar y de ofrecerse a acompañarla.
En la soledad de su cama, el deseo sexual volvió a aparecer, sentía que la deseaba; pero eso le enfurecía. Verónica era una estupenda conversadora y había descubierto muchos puntos en común que le invitaban a querer charlar con ella, a salir a pasear, a distraerse juntos: Pero su entrepierna le pedía sexo y acabo cediendo a esos deseos meramente carnales.
A pesar de la masturbación, no podía dormir, se abrazaba a la almohada frotando su polla erecta contra ella, mientras repetía su nombre. Su excitación iba en aumento y las horas pasaban sin poder conciliar el sueño. No quería masturbarse de nuevo, lo encontraba sucio. Finalmente el cansancio le venció y cayó rendido; pero la felicidad duró poco tiempo. Despertó en medio de un intenso orgasmo, sentía el calor de su semen deslizándose sobre la piel de su vientre y esta vez sí que recordaba el sueño. No podía ser de otra manera, se había follado a Verónica en sueños
4.- La entrega
Vicente no pudo contenerse, a la mañana siguiente, al servirle el acostumbrado desayuno de porras con chocolate, susurró al oído de Rubén:
Haces mala cara. Eso es que has dormido poco. ¡Buena hembra, si señor!. ¿Anoche mojarías, verdad?. Más que van ha quedar estas porras, seguro.
Vicente, no seas bruto.
¿No me digas que la dejaste pasar sin darte un gusto?
Para, que todavía me enfadaré. Me voy, hoy no estoy para bromas
Rubén se marcho sin acabar de desayunar y con una cara de pocos amigos que Vicente no llegaba a comprender.
Aquella tarde se encontraron de nuevo. Verónica lo saludó directamente con un beso en los labios, nada exagerado; pero bastante más intenso que el de la despedida de la noche anterior.
Perdona que no te acompañara anoche. No lo pensé hasta que no te habías marchado. Es que no tengo costumbre, ¿sabes?.
No importa tonto, vivo aquí cerca y estoy acostumbrada, como tú, a la soledad. Bueno ahora te he conocido y mi vida parece otra.
Rubén se ruborizó una vez más; pero no supo que contestar y cambió de tema.
Casi todas las tardes, verónica y Rubén de encontraban en la cafetería. Rubén la invitó a cenar más veces con tiempo suficiente para demostrar su bien hacer en la cocina y Verónica le propuso varias veces ir juntos al cine o al teatro y él aceptó gustosamente.
Los ratos que pasaban juntos eran inolvidables para Raúl; pero también lo eran la soledad posterior con su polla erecta y los huevos doloridos apunto de reventar. La naturaleza es tozuda y la mayoría de las veces acababa masturbándose, haciéndose unas pajas fenomenales que calmaban su cuerpo, pero no su ánimo. Con la relajación después del orgasmo llegaban los remordimientos, las promesas de no volverlo hacer y los autorreproches de que ella no se merece que él se comporte así.
Un sábado por la noche, después de ir al cine y de tomar una copa, en su cafetería, parecía que todo iba a ser igual, como tantas noches; pero algo iba a cambiar.
¿No me invitas a tomar la última coma en tu casa? – Preguntó Verónica.
Claro, eso ni se pregunta.
Subieron al piso de Rubén y nada más cerrar la puerta, salto la chispa. Se miraron a los ojos en la penumbra del recibidor aún con la luz apagada y sus bocas se unieron en un beso profundo y lascivo. Mientras avanzaban hacia el interior de la casa, sólo se oía su respiración entrecortada y un rastro de prendas de vestir iba marcando su paso.
Tumbados sobre la cama, Verónica tomo la iniciativa. Rubén esta extasiado con el contacto de la piel desnuda de Verónica, el calor de su cuerpo y el latir de su corazón y la dejó hacer. Recorrió su cuello y su pecho sudoroso, mordisqueó sus pezones erectos, de los que Rubén jamás había tenido conciencia erótica, recorrió con la lengua el camino del ombligo al pubis y allí, sin más, tomó entre sus labios su pollas erecta. Aquel mar de sensaciones era mucho más de lo que nunca había soñado en sus enfebrecidas pajas, gemía y se retorcía de placer con los ojos cerrados.
Los labios de Verónica rodeaban su glande y lentamente, muy lentamente sintió como, igual que en sus sueños, una tibia humedad envolvía su miembro. La nariz de Verónica topó con su pubis produciéndole una extraña sensación, abrió los ojos y observó su polla ensalivada surgiendo lentamente de entre los carnosos labios de la chica que le miraba tiernamente.
La lengua exploró milímetro a milímetro la corona del glande, el frenillo y rozó levemente el orificio que se abría y cerraba espasmódicamente. Verónica libó las gotas opalescentes que perlaban su sonrosado glande y volvió a tragarse el miembro duro y venoso una y otra vez.
Sintió que se corría; pero Verónica paró a tiempo y dejó escapar la polla de su boca. Descendió por el tronco con la lengua, retrocediendo de nuevo, pero sin llegar a rozar las zonas más sensibles, y volviendo a recorrer cada vez un poco más de la columna de carne que sostenía entre las manos. Alcanzó los huevos y los lamió y chupó, introduciéndolos delicadamente en su boca uno a uno. Rubén jamás había sentido nada parecido y cuando la lengua de Verónica de deslizó por su perineo, justo hasta inicio del canal que lleva al ano, creyó enloquecer.
Su cuerpo se arqueó y Verónica capturó de nuevo su polla con la boca en el punto más alto del espasmo. Ya no había remedio y sintió como se corría, como sus cojones se elevaban impulsando un torrente de semen calido y untoso a fluir por su verga. La cabeza de Verónica se movía arriba y abajo, una y otra vez, haciendo que la polla de Rubén se deslizara rítmicamente apresada por sus labios, entre la lengua y el paladar.
No pudo o no quiso reaccionar y avisarla; el esperma inundó la boca de la chica, que al sentirla, detuvo sus movimientos con el glande encajado entre sus labios, haciendo que la lengua rozara una y otra vez el frenillo de Rubén. Verónica sostenía firmemente la polla con sus manos, apretando fuertemente los labios sobre la verga de su amante; pero el semen se le escurría por la comisura de los labios, entre los gemidos y jadeos de Rubén, empapando el pubis y los muslos.
Finalmente cayó agotado, laso sobre la cama, sin fuerzas para moverse. Verónica acercó su cara a la de él y le besó en los labios. Él abrió los ojos y le devolvió en beso, sintiendo el, para él extraño, regusto de su propio semen. Alargó sus brazos para abrazarla y acarició suavemente su cuerpo; pero sintió como si le rechazara.
Verónica se levantó y comenzó a vestirse. Para Rubén fue como despertar de repente de un sueño maravilloso; para darse cuenta de que ella no siquiera había llegado a desnudarse del todo. Se había corrido en su boca, ella había tragado su semen sin la más mínima señal de rechazo haciéndole gozar como jamás lo había hecho en su vida y él no le había correspondido:
¡Verónica! ¿y tú?.No has sentido nada. Perdona, es que… - Titubeo Rubén.
Es igual, no te preocupes, será mejor que me vaya.
No sabía que hacer, ella ya había salido de la habitación, y corrió tras ella completamente desnudo. Pero era tarde, el sonido de la puerta al cerrarse de golpe, le indicó que ya no había nada que pudiera hacer.
Sólo sobre la cama y apático, se decía a sí mismo de todo: Egoísta, aprovechado, insensible,… No podía quitarse de la cabeza que no había sido capaz de compartir el placer con quién se lo había proporcionado de manera tan desinteresada, de la primera chica que en muchos años se fijaba en él y al lado de la cual se sentía tan bien. Había perdido su oportunidad de rehacer su vida y la había desperdiciado dejándose arrastrar por sus instintos sexuales, olvidándose del corazón y los sentimientos. Se durmió de madrugada con los ojos húmedos y odiándose a sí mismo.
5.- El secreto
Como todas las tardes, Rubén fue a la cafetería. Intentaba mostrarse como siempre, no quería tener que dar explicaciones. Estaba harto de ser el buen chico huérfano que vive solo; pero su rostro mostraba su malestar interior. Vicente intentó preguntarle; pero a la primera respuesta esquiva, lo dejó por imposible.
Durante varios días, cumplió con su rito diario, sus "Buenas tardes. Vicente. Por favor, lo de siempre", la lectura solitaria y en silencio de la prensa y su despedida educada; pero con un aire de tristeza cada vez más difícil de disimular.
Una tarde, apareció Verónica y sin dudarlo un momento, se fue hacia la mesa de Rubén que no la había oído entrar.
Puedo sentarme. – Su rostro lucía esa hermosa sonrisa que le había cautivado; pero era evidente que algo le preocupaba.
Por supuesto. – Torpemente, casi haciendo caer el vaso, Rubén le apartó la silla para que se sentara.
Rubén, te debo una explicación, por irme de aquella manera.
No Verónica. Soy yo quién te la debe. Me comporté como un egoísta y un mezquino, sólo pensé en mí y me olvide de ti.
No pasó nada que yo no quisiera que pasase. Además, los hombres cuando os maman la polla, perdéis el mundo de vista.
No grites, por favor. Que se van a enterar todos.
No te pongas colorado. Seguro que si lo supieran serías la envidia de más de uno.
No quiero ser la envidia de nadie. ¡Sólo quiero estar junto a ti!. ¡Creo que por primera vez en mi vida, estoy enamorado!
Verónica hizo un gesto de contenida alegría, que reprimió de inmediato para continuar hablando
Antes, hay algo que debes saber.
Nada me importa, sólo tú.
Vamos a tu casa, Rubén, será lo mejor.
Subieron al piso y, nada más cerrar la puerta, Rubén se lanzó sobre Verónica. La besó con ardor, repitiendo hasta la saciedad que la amaba, que estaba loco por ella…
Espera Rubén, hay algo que debes conocer.
No necesito saber nada más que tú está aquí conmigo.
De acuerdo, de acuerdo; pero vamos a tu dormitorio.
Sobre la cama, Verónica y Rubén se besaban mientras se iban desnudando mutuamente. Verónica empezó a recorrer el cuerpo de su amante hasta llegar al sexo erecto que parecía esperarla; lo besó y acarició suavemente provocando que se estremeciera; pero de la boca de Rubén, surgió una voz entrecortada.
No, hoy no será así.
Rubén se incorporó y ambos, sentados en la cama, con las piernas entrecruzadas se volvieron a fundir en un beso profundo y sensual. Ahora era la boca de Rubén la que recorría el exuberante cuerpo de Verónica. Chupaba sus oscuros pezones con un gesto tantas veces imagino. Mientras ella abrazaba su cuerpo, acariciando sus cabellos amorosamente.
Intentó reclinarla, para disponer de todo su cuerpo y llegar hasta su coño, que presentía húmedo, calido, anhelante de recibir sus caricias y de ser penetrado; pero Verónica se resistió, suavemente, simplemente indicando con sus movimientos que deseaba otra cosa y tomando una cierta distancia.
Rubén, es importante para los dos. Antes de seguir has de saber algo.
Le sorprendió la reacción de Verónica, dudó de su comportamiento, pensando que algo había hecho mal; pero ella no dejaba entrever nada de eso. Frente a él, erguida y mirándole a los ojos estaba hermosa, muy hermosa, su voz y su mirada trasmitían pasión y a la vez ternura. La chica deslizó sus manos lentamente hacia las caderas y entonces Rubén se percató de algo, algo que no entendía como podía haberle pasado desapercibido. Verónica todavía llevaba puestas unas bonitas bragas de encaje que ahora iba haciendo descender poco a poco.
Hasta ahora oculta por la ropa interior apareció a los ojos de Rubén un verga enhiesta y rotunda; sin circuncidar y de un color de piel intensamente moreno. Verónica esperó unos breves segundos y observo con detalle la cara y los gestos de Rubén. Éste parecía no inmutarse, seguía contemplándola con los mismos ojos de colegial enamorado.
Verónica intentó decir algo; pero los labios de Rubén se lo impidieron con un beso.
No digas nada, no lo necesito. Te amaba y de deseaba por ti misma, y nada de lo que he visto me va a hacer cambiar.
Suavemente hizo que se tumbara sobre su espalda y siguió como si no hubiera pasado nada. Su boca recorrió la cara, el cuello, los pechos y el vientre de su amada y finalmente tomó con sus labios el sexo deseoso de placer. No lo había hecho nunca; pero bastaba con seguir el instinto, con dejarse llevar. Verónica, respiraba profundamente y no cesaba de acariciar la cabeza de su amante. Éste había deslizado el prepucio y recorría el glande punto a punto, como realizando un mapa del placer. Ella arqueó sus caderas buscan penetrar en su boca y Rubén entreabrió los labios ligeramente para facilitarle el paso.
Verónica se quedó parada, como esperando a ver que hacía su compañero de cama, y éste empezó a moverse arriba y abajo; primero lentamente y luego marcando con su movimiento el ritmo de los jadeos de Verónica. De su boca salió un quejido profundo, toda ella se estremeció y levantó su cintura con un apenas audible:
"Me corro".
Rubén sin dudarlo, sujeto firmemente la verga de su amada y sintió como una oleada tibia y viscosa llenaba su boca. Verónica se agitaba como poseída, mientras Rubén seguía con su polla en la boca recibiendo gustosamente la copiosa eyaculación. Finalmente, quedó relajada sobre la cama mientras él la observaba con la felicidad marcada en su rostro lleno de semen.
Se volvieron a abrazar, a besar, a decirse al oído una y otra vez cuanto se amaban. La mano de Verónica tomo el sexo erecto de su amado y lo acaricio suavemente mientras cambiaba de posición. Rubén totalmente estirado contemplaba como aquel hermoso cuerpo andrógino con un rostro tan femenino, que le lanzaba besos en la distancia, se acomodaba la punta de su polla justo en su ano y poco a poco se dejaba caer penetrándose lentamente, sin prisa, gozando cada segundo.
Rubén hacía lo imposible por no dejarse arrastra por el placer, por no cerrar los ojos; no quería perderse ni un detalle de las sensaciones que trasmitía su amada al sentir su polla entrar en ella por primera vez. Con los ojos cerrados, mordisqueándose el labio inferior, los senos turgentes, los pezones duros como guijarros, la polla cada vez más erecta, bamboleándose al ritmo de marcaba el movimiento cimbreante de su cuerpo y de la que goteaban los últimos restos de su anterior eyaculación y el licor seminal expulsado por efecto de la penetración anal, era la seductora imagen de la lujuria.
Rubén gimió y arqueó su cuerpo elevando a su amante y clavándole profundamente la polla en la entrañas. Ella se detuvo y se inclinó hacia él, en su beso se mezclaron con la saliva de ambos los restos de semen que Rubén todavía tenía en la cara y se corrió con un grito ahogado por la lengua de Verónica.
Había conocido por primera vez lo que es amar y compartir.
Rubén estaba solo. A la muerte de su padre, su madre acaparó toda su existencia. Miedos, falsas enfermedades, chantajes emocionales…; todo valía para tenerlo y retenerlo a su lado.
Su círculo de amistades se fue diluyendo; las chicas fueron las primeras en desertar. Unas cuantas llamadas telefónicas al móvil, bien dosificadas en momentos oportunos fueron suficientes. Parecía que la vieja los estuviera viendo, vigilante, al acecho; siempre llamaba en medio de una caricia apasionada, cuando unos labios se apresuraban a tomar un pezón endurecido por la excitación, en el preciso instante de que una lengua empezaba a recorrer los húmedos pliegues de un sexo femenino o la verga erecta iniciaba iba a traspasar el umbral del cuerpo que la esperaba deseoso.
Había perdido todo contacto con el mundo exterior y los últimos años sólo vivía para ella. La enfermedad, ahora dramática y finalmente real, había acabado ocupando su cuerpo añoso; pero esa pose de desvalimiento, ahora ya innecesario, que seguía interpretando para mantenerlo atado a los pies de su cama, había acabado por consumirla realmente.
Su situación económica era buena y le permitía pagar a una persona que la atendiera mientras él estaba fuera de casa trabajando. Era el único argumento que ella entendía como válido para justificar su ausencia.
Se levantaba temprano, para estar dispuesto en cuanto llegara la ayuda y desayunaba en la cafetería que había en la esquina, junto al portal de su casa. La asistenta se había ofrecido a preparárselo mientras él acababa de arreglarse y así poder permanecer en la cama un poco más de tiempo; pero amablemente lo rechazó con una tonta excusa: Todo el tiempo que estaba fuera de casa era para él un respiró, un olvidarse del ambiente asfixiante de aquel lugar.
Cuando volvía, tenía la cena preparada y, por salud mental, antes de dedicarse a satisfacer todos los caprichos y deseos de la enferma, se iba al mismo local donde desayunaba a leer la prensa mientras tomaba un combinado. Le había costado mucho logarlo; su madre era una especialista en provocar la mala conciencia y frases del estilo de "Dame un beso de despedida antes de irte, no sea que cuando vuelvas ya me haya ido de este mundo" o "Vete, vete hijo; que lo necesitas. Al fin y al cabo; para lo que me queda en esta vida, no quiero ser una carga para ti" era lo que habitualmente escuchaba justo antes de cerrar la puerta.
Ahora, su madre había muerto y estaba solo en el mundo. Podía haber intentado recuperar viejos conocidos; pero la monotonía de su vida anterior lo había atrapado. Continuaba madrugando y desayunando en la misma cafetería y, como si se tratara de un ritual, todas las tardes se sentaba en su mesa a leer la prensa y tomar una copa. Luego, subía a casa, se preparaba la cena y disfrutaba del silencio sin el quejumbroso e insistente rumor de su madre.
2.- Verónica
Una tarde de tantas, salía de la cafetería con su habitual y rutinario "Hasta mañana, Vicente", que diariamente lanzaba desde la puerta del establecimiento con un leve giró de cabeza para mirar al amable camarero que día tras día le atendía servicialmente. Rubén no lo sabía; pero en el fondo le daba pena. Al reiniciar la marcha, mirando todavía hacia atrás, topo bruscamente con algo. Al volver la cabeza, su cara quedo frente a frente con un bello rostro de mujer y un color rojo sofocó sus mejillas.
Se disculpó, tartamudeando y torpemente se apartó para dejar paso. Ella le sonrió, aceptando sus disculpas. A espaldas de la mujer, hizo señas a Vicente para que no le cobrara la consumición y se cargara en su cuenta. El camarero asintió con un guiño y Rubén volvió a sonrojarse.
Camino de la soledad de su hogar, las facciones de aquel rostro volvieron a su mente. Rasgos femeninos algo marcados, pero que le daban un aire exótico y misterioso, como de cuento oriental; los carnosos labios que invitaban a ser besados; la media melena de sedoso pelo castaño claro, ondeando con su paso; la cintura ondulándose al ritmo de sus andares, coronando un trasero firme y voluptuoso y, sobre todos, los ojos de mirada intensa y profunda de un poco frecuente color gris perla. Un agradable escalofrío sacudió su columna vertebral y sintió en su verga una incipiente erección.
Su vida sexual en los últimos años, si se le podía llamar vida sexual, se había limitado a escasas mastubarciones, sin erotismos ni fantasías, con la mente en blanco, simplemente para pacificar su sistema hormonal. Tenía potentes erecciones nocturnas que acababan en abundantes eyaculaciones. Se despertaba empapado en semen, pero nunca recordaba los sueños que le había llevado a ello.
La cocina era su refugio interior y disfrutaba de la gastronomía preparándose elaborados platos que nadie podía apreciar. Era su manera de matar el tiempo; pero aquella noche no podía concentrarse, la imagen de la mujer no desaparecía de su cabeza y todos y cada uno de sus rasgos desfilaban por su mente una y otra vez. Su polla reclamaba su atención hasta que la presión bajo la ropa fue insoportable y, por primera vez en mucho tiempo, se hizo una paja con la imaginación a plena ebullición.
La sentía junto a él, desnuda, irradiando sensualidad y erotismo. Se imaginaba besando esos labios, acariciando ese pelo, rozando suavemente su culo; incluso dio forma en su mente a unos pechos que no había ni siquiera vislumbrado, turgentes, coronados de una aureola rosada y duros pezones en su ápice, que chupaba y lamía en un estado casi onírico. En su ensoñación, fabuló que esos sensuales labios rodeaban su miembro y llegó a sentir el calor y la humedad de una boca, aunque nunca hasta ahora había llegado a recibir tal sensación. El esperma salpicó todo su cuerpo, sintiendo el tibio contacto de las salpicaduras en la cara y el pecho, su calor cubriendo su vientre y como la humedad de los últimos estertores se colaba entre los dedos que acariciaban su polla todavía erecta.
Confuso, quedo tendido sobre le sofá que le había acogido en su escarceo sexual y sintió vergüenza de lo ocurrido, de masturbarse de aquella manera pensando en una desconocida. No entendía lo que le había sucedido, tenía el sexo como algo olvidado, una cosa más de su vida que podía y debía haber sido y nunca fue; pero parecía que estaba ahí, agazapado para surgir de repente, de manera inesperada, acababa de hacerlo y Rubén no tenía ni idea como controlarlo.
3.- El encuentro
Al día siguiente, con su habitual puntualidad, Rubén, en su rincón de costumbre, ensimismado en la lectura el periódico y saboreaba con tragos cortos su cotidiano gin-tonic no se percató de la figura que se le acercaba. Una voz cantarina lo trajo de vuelta a su mundo.
Gracias por la invitación; pero no hacía falta.
Levantó la cabeza y la vio allí, de pie, junto a él, mirándole con aquellos ojos cautivadores. A Rubén se le atragantó el sorbo que tenía en la boca y sofocado y ruborizado le indicó que, por favor, se sentara.
¡Vaya, esta visto que nuestros encuentros siempre son accidentados!. – Bromeó ella.
Es que soy un poco patoso. – Añadió Rubén, sintiendo que la emoción le embargaba.
Seguro que no, que alguien tan apuesto como tú no es patoso si no amable y delicado. ¿Me permites que te tutee, vedad?.
Naturalmente y no me digas esas cosas, que me vas a sacar los colores más de los que los tengo. Me llamo Rubén. – Le dijo extendiendo la mano.
Ella se la tomó diciendo:
Y yo Verónica – A la vez que acercaba su cara y le daba un beso en la mejilla.
Rubén sintió una andanada de calor que recorría su cuerpo desde el estómago a los pies y la cabeza. Debía estar colorado como un tomate; pero se armó de valor y le devolvió el beso delicadamente sobre su suave mejilla.
Rubén llamó al camarero y Verónica pidió otro gin-tonic. Vicente, el camarero, al retirarse a espaldas de la chica, le hizo una señal con el pulgar hacia arriba y Rubén le respondió con una mirada de desagrado; pero en el fondo se sentía feliz. Por primera vez en mucho tiempo, Vicente no sintió pena del muchacho solitario de día tras día desayunaba y leía la prensa en la más completa soledad.
El tiempo transcurrió sin que se dieran cuenta, pidieron una segunda ronda y siguieron hablando de todo un poco, como si fueran conocidos de toda la vida.
¡Dios mío, que tarde se me ha hecho! – Exclamó Rubén mirando el reloj
¡Tienes razón, que tarde que es! Te deben estar esperando.
Vivo sólo, es por hacer la cena.
¿La cena?
Estoy solo y la cocina me entretiene. Pero hoy no lo he necesitado. Ha sido muy agradable estar aquí contigo.
Rubén dudó un momento y siguió hablando.
Oye, ¿por qué no vienes a cenar a mi casa?. Me considero un buen cocinero.
La cara de Verónica mostró primero sorpresa y luego duda. Rubén continuó sin dejarla responder.
Perdona, ¿no sé que pensarás de mi?. Invitarte a casa al rato de conocernos, creerás que intento aprovecharme de ti.
En absoluto Rubén. Se ve que eres un buen chico. ¡Va, vamos!; pero que sea algo rápido que mañana madrugo.
¡Toma y yo!. Te prometo que será una cena ligera y rápida.
Salieron juntos del local bajo la mirada atenta de Vicente que se alegraba enormemente de lo sucedido.
Rubén cumplió su palabra y organizó una cena rápida. No demasiado tarde, Verónica se despidió con un delicado beso en los labios, apenas un roce y un "Gracias, ha sido una velada maravillosa".
Rubén asido al marco de la puerta de su piso, no creía poder estar viviendo aquello. Como embobado, observó como Verónica desaparecía en el ascensor, incapaz de reaccionar y de ofrecerse a acompañarla.
En la soledad de su cama, el deseo sexual volvió a aparecer, sentía que la deseaba; pero eso le enfurecía. Verónica era una estupenda conversadora y había descubierto muchos puntos en común que le invitaban a querer charlar con ella, a salir a pasear, a distraerse juntos: Pero su entrepierna le pedía sexo y acabo cediendo a esos deseos meramente carnales.
A pesar de la masturbación, no podía dormir, se abrazaba a la almohada frotando su polla erecta contra ella, mientras repetía su nombre. Su excitación iba en aumento y las horas pasaban sin poder conciliar el sueño. No quería masturbarse de nuevo, lo encontraba sucio. Finalmente el cansancio le venció y cayó rendido; pero la felicidad duró poco tiempo. Despertó en medio de un intenso orgasmo, sentía el calor de su semen deslizándose sobre la piel de su vientre y esta vez sí que recordaba el sueño. No podía ser de otra manera, se había follado a Verónica en sueños
4.- La entrega
Vicente no pudo contenerse, a la mañana siguiente, al servirle el acostumbrado desayuno de porras con chocolate, susurró al oído de Rubén:
Haces mala cara. Eso es que has dormido poco. ¡Buena hembra, si señor!. ¿Anoche mojarías, verdad?. Más que van ha quedar estas porras, seguro.
Vicente, no seas bruto.
¿No me digas que la dejaste pasar sin darte un gusto?
Para, que todavía me enfadaré. Me voy, hoy no estoy para bromas
Rubén se marcho sin acabar de desayunar y con una cara de pocos amigos que Vicente no llegaba a comprender.
Aquella tarde se encontraron de nuevo. Verónica lo saludó directamente con un beso en los labios, nada exagerado; pero bastante más intenso que el de la despedida de la noche anterior.
Perdona que no te acompañara anoche. No lo pensé hasta que no te habías marchado. Es que no tengo costumbre, ¿sabes?.
No importa tonto, vivo aquí cerca y estoy acostumbrada, como tú, a la soledad. Bueno ahora te he conocido y mi vida parece otra.
Rubén se ruborizó una vez más; pero no supo que contestar y cambió de tema.
Casi todas las tardes, verónica y Rubén de encontraban en la cafetería. Rubén la invitó a cenar más veces con tiempo suficiente para demostrar su bien hacer en la cocina y Verónica le propuso varias veces ir juntos al cine o al teatro y él aceptó gustosamente.
Los ratos que pasaban juntos eran inolvidables para Raúl; pero también lo eran la soledad posterior con su polla erecta y los huevos doloridos apunto de reventar. La naturaleza es tozuda y la mayoría de las veces acababa masturbándose, haciéndose unas pajas fenomenales que calmaban su cuerpo, pero no su ánimo. Con la relajación después del orgasmo llegaban los remordimientos, las promesas de no volverlo hacer y los autorreproches de que ella no se merece que él se comporte así.
Un sábado por la noche, después de ir al cine y de tomar una copa, en su cafetería, parecía que todo iba a ser igual, como tantas noches; pero algo iba a cambiar.
¿No me invitas a tomar la última coma en tu casa? – Preguntó Verónica.
Claro, eso ni se pregunta.
Subieron al piso de Rubén y nada más cerrar la puerta, salto la chispa. Se miraron a los ojos en la penumbra del recibidor aún con la luz apagada y sus bocas se unieron en un beso profundo y lascivo. Mientras avanzaban hacia el interior de la casa, sólo se oía su respiración entrecortada y un rastro de prendas de vestir iba marcando su paso.
Tumbados sobre la cama, Verónica tomo la iniciativa. Rubén esta extasiado con el contacto de la piel desnuda de Verónica, el calor de su cuerpo y el latir de su corazón y la dejó hacer. Recorrió su cuello y su pecho sudoroso, mordisqueó sus pezones erectos, de los que Rubén jamás había tenido conciencia erótica, recorrió con la lengua el camino del ombligo al pubis y allí, sin más, tomó entre sus labios su pollas erecta. Aquel mar de sensaciones era mucho más de lo que nunca había soñado en sus enfebrecidas pajas, gemía y se retorcía de placer con los ojos cerrados.
Los labios de Verónica rodeaban su glande y lentamente, muy lentamente sintió como, igual que en sus sueños, una tibia humedad envolvía su miembro. La nariz de Verónica topó con su pubis produciéndole una extraña sensación, abrió los ojos y observó su polla ensalivada surgiendo lentamente de entre los carnosos labios de la chica que le miraba tiernamente.
La lengua exploró milímetro a milímetro la corona del glande, el frenillo y rozó levemente el orificio que se abría y cerraba espasmódicamente. Verónica libó las gotas opalescentes que perlaban su sonrosado glande y volvió a tragarse el miembro duro y venoso una y otra vez.
Sintió que se corría; pero Verónica paró a tiempo y dejó escapar la polla de su boca. Descendió por el tronco con la lengua, retrocediendo de nuevo, pero sin llegar a rozar las zonas más sensibles, y volviendo a recorrer cada vez un poco más de la columna de carne que sostenía entre las manos. Alcanzó los huevos y los lamió y chupó, introduciéndolos delicadamente en su boca uno a uno. Rubén jamás había sentido nada parecido y cuando la lengua de Verónica de deslizó por su perineo, justo hasta inicio del canal que lleva al ano, creyó enloquecer.
Su cuerpo se arqueó y Verónica capturó de nuevo su polla con la boca en el punto más alto del espasmo. Ya no había remedio y sintió como se corría, como sus cojones se elevaban impulsando un torrente de semen calido y untoso a fluir por su verga. La cabeza de Verónica se movía arriba y abajo, una y otra vez, haciendo que la polla de Rubén se deslizara rítmicamente apresada por sus labios, entre la lengua y el paladar.
No pudo o no quiso reaccionar y avisarla; el esperma inundó la boca de la chica, que al sentirla, detuvo sus movimientos con el glande encajado entre sus labios, haciendo que la lengua rozara una y otra vez el frenillo de Rubén. Verónica sostenía firmemente la polla con sus manos, apretando fuertemente los labios sobre la verga de su amante; pero el semen se le escurría por la comisura de los labios, entre los gemidos y jadeos de Rubén, empapando el pubis y los muslos.
Finalmente cayó agotado, laso sobre la cama, sin fuerzas para moverse. Verónica acercó su cara a la de él y le besó en los labios. Él abrió los ojos y le devolvió en beso, sintiendo el, para él extraño, regusto de su propio semen. Alargó sus brazos para abrazarla y acarició suavemente su cuerpo; pero sintió como si le rechazara.
Verónica se levantó y comenzó a vestirse. Para Rubén fue como despertar de repente de un sueño maravilloso; para darse cuenta de que ella no siquiera había llegado a desnudarse del todo. Se había corrido en su boca, ella había tragado su semen sin la más mínima señal de rechazo haciéndole gozar como jamás lo había hecho en su vida y él no le había correspondido:
¡Verónica! ¿y tú?.No has sentido nada. Perdona, es que… - Titubeo Rubén.
Es igual, no te preocupes, será mejor que me vaya.
No sabía que hacer, ella ya había salido de la habitación, y corrió tras ella completamente desnudo. Pero era tarde, el sonido de la puerta al cerrarse de golpe, le indicó que ya no había nada que pudiera hacer.
Sólo sobre la cama y apático, se decía a sí mismo de todo: Egoísta, aprovechado, insensible,… No podía quitarse de la cabeza que no había sido capaz de compartir el placer con quién se lo había proporcionado de manera tan desinteresada, de la primera chica que en muchos años se fijaba en él y al lado de la cual se sentía tan bien. Había perdido su oportunidad de rehacer su vida y la había desperdiciado dejándose arrastrar por sus instintos sexuales, olvidándose del corazón y los sentimientos. Se durmió de madrugada con los ojos húmedos y odiándose a sí mismo.
5.- El secreto
Como todas las tardes, Rubén fue a la cafetería. Intentaba mostrarse como siempre, no quería tener que dar explicaciones. Estaba harto de ser el buen chico huérfano que vive solo; pero su rostro mostraba su malestar interior. Vicente intentó preguntarle; pero a la primera respuesta esquiva, lo dejó por imposible.
Durante varios días, cumplió con su rito diario, sus "Buenas tardes. Vicente. Por favor, lo de siempre", la lectura solitaria y en silencio de la prensa y su despedida educada; pero con un aire de tristeza cada vez más difícil de disimular.
Una tarde, apareció Verónica y sin dudarlo un momento, se fue hacia la mesa de Rubén que no la había oído entrar.
Puedo sentarme. – Su rostro lucía esa hermosa sonrisa que le había cautivado; pero era evidente que algo le preocupaba.
Por supuesto. – Torpemente, casi haciendo caer el vaso, Rubén le apartó la silla para que se sentara.
Rubén, te debo una explicación, por irme de aquella manera.
No Verónica. Soy yo quién te la debe. Me comporté como un egoísta y un mezquino, sólo pensé en mí y me olvide de ti.
No pasó nada que yo no quisiera que pasase. Además, los hombres cuando os maman la polla, perdéis el mundo de vista.
No grites, por favor. Que se van a enterar todos.
No te pongas colorado. Seguro que si lo supieran serías la envidia de más de uno.
No quiero ser la envidia de nadie. ¡Sólo quiero estar junto a ti!. ¡Creo que por primera vez en mi vida, estoy enamorado!
Verónica hizo un gesto de contenida alegría, que reprimió de inmediato para continuar hablando
Antes, hay algo que debes saber.
Nada me importa, sólo tú.
Vamos a tu casa, Rubén, será lo mejor.
Subieron al piso y, nada más cerrar la puerta, Rubén se lanzó sobre Verónica. La besó con ardor, repitiendo hasta la saciedad que la amaba, que estaba loco por ella…
Espera Rubén, hay algo que debes conocer.
No necesito saber nada más que tú está aquí conmigo.
De acuerdo, de acuerdo; pero vamos a tu dormitorio.
Sobre la cama, Verónica y Rubén se besaban mientras se iban desnudando mutuamente. Verónica empezó a recorrer el cuerpo de su amante hasta llegar al sexo erecto que parecía esperarla; lo besó y acarició suavemente provocando que se estremeciera; pero de la boca de Rubén, surgió una voz entrecortada.
No, hoy no será así.
Rubén se incorporó y ambos, sentados en la cama, con las piernas entrecruzadas se volvieron a fundir en un beso profundo y sensual. Ahora era la boca de Rubén la que recorría el exuberante cuerpo de Verónica. Chupaba sus oscuros pezones con un gesto tantas veces imagino. Mientras ella abrazaba su cuerpo, acariciando sus cabellos amorosamente.
Intentó reclinarla, para disponer de todo su cuerpo y llegar hasta su coño, que presentía húmedo, calido, anhelante de recibir sus caricias y de ser penetrado; pero Verónica se resistió, suavemente, simplemente indicando con sus movimientos que deseaba otra cosa y tomando una cierta distancia.
Rubén, es importante para los dos. Antes de seguir has de saber algo.
Le sorprendió la reacción de Verónica, dudó de su comportamiento, pensando que algo había hecho mal; pero ella no dejaba entrever nada de eso. Frente a él, erguida y mirándole a los ojos estaba hermosa, muy hermosa, su voz y su mirada trasmitían pasión y a la vez ternura. La chica deslizó sus manos lentamente hacia las caderas y entonces Rubén se percató de algo, algo que no entendía como podía haberle pasado desapercibido. Verónica todavía llevaba puestas unas bonitas bragas de encaje que ahora iba haciendo descender poco a poco.
Hasta ahora oculta por la ropa interior apareció a los ojos de Rubén un verga enhiesta y rotunda; sin circuncidar y de un color de piel intensamente moreno. Verónica esperó unos breves segundos y observo con detalle la cara y los gestos de Rubén. Éste parecía no inmutarse, seguía contemplándola con los mismos ojos de colegial enamorado.
Verónica intentó decir algo; pero los labios de Rubén se lo impidieron con un beso.
No digas nada, no lo necesito. Te amaba y de deseaba por ti misma, y nada de lo que he visto me va a hacer cambiar.
Suavemente hizo que se tumbara sobre su espalda y siguió como si no hubiera pasado nada. Su boca recorrió la cara, el cuello, los pechos y el vientre de su amada y finalmente tomó con sus labios el sexo deseoso de placer. No lo había hecho nunca; pero bastaba con seguir el instinto, con dejarse llevar. Verónica, respiraba profundamente y no cesaba de acariciar la cabeza de su amante. Éste había deslizado el prepucio y recorría el glande punto a punto, como realizando un mapa del placer. Ella arqueó sus caderas buscan penetrar en su boca y Rubén entreabrió los labios ligeramente para facilitarle el paso.
Verónica se quedó parada, como esperando a ver que hacía su compañero de cama, y éste empezó a moverse arriba y abajo; primero lentamente y luego marcando con su movimiento el ritmo de los jadeos de Verónica. De su boca salió un quejido profundo, toda ella se estremeció y levantó su cintura con un apenas audible:
"Me corro".
Rubén sin dudarlo, sujeto firmemente la verga de su amada y sintió como una oleada tibia y viscosa llenaba su boca. Verónica se agitaba como poseída, mientras Rubén seguía con su polla en la boca recibiendo gustosamente la copiosa eyaculación. Finalmente, quedó relajada sobre la cama mientras él la observaba con la felicidad marcada en su rostro lleno de semen.
Se volvieron a abrazar, a besar, a decirse al oído una y otra vez cuanto se amaban. La mano de Verónica tomo el sexo erecto de su amado y lo acaricio suavemente mientras cambiaba de posición. Rubén totalmente estirado contemplaba como aquel hermoso cuerpo andrógino con un rostro tan femenino, que le lanzaba besos en la distancia, se acomodaba la punta de su polla justo en su ano y poco a poco se dejaba caer penetrándose lentamente, sin prisa, gozando cada segundo.
Rubén hacía lo imposible por no dejarse arrastra por el placer, por no cerrar los ojos; no quería perderse ni un detalle de las sensaciones que trasmitía su amada al sentir su polla entrar en ella por primera vez. Con los ojos cerrados, mordisqueándose el labio inferior, los senos turgentes, los pezones duros como guijarros, la polla cada vez más erecta, bamboleándose al ritmo de marcaba el movimiento cimbreante de su cuerpo y de la que goteaban los últimos restos de su anterior eyaculación y el licor seminal expulsado por efecto de la penetración anal, era la seductora imagen de la lujuria.
Rubén gimió y arqueó su cuerpo elevando a su amante y clavándole profundamente la polla en la entrañas. Ella se detuvo y se inclinó hacia él, en su beso se mezclaron con la saliva de ambos los restos de semen que Rubén todavía tenía en la cara y se corrió con un grito ahogado por la lengua de Verónica.
Había conocido por primera vez lo que es amar y compartir.
Un trío inesperado
Ya hacía tiempo veníamos hablando por msn, nos habíamos conocido en un chat del irc, en uno de tantos canales, todos los días estábamos en contacto por lo menos por correo, me había enviado sus fotos y con el tiempo agarramos mucha confianza, tanto, que de a poco nos íbamos contando todas nuestras cosas, nuestro día a día, nuestros secretos, nuestras "fantasías", pero había algo que ella aún no me había confesado.
Estábamos en ciudades distantes una de la otra, así que le propuse viajar hasta donde se encontraba ella, para pasar un fin de semana juntos, y quedó encantada con la idea, y quedamos para el fin de semana siguiente, yo iría un viernes y me quedaría hasta el lunes.
Yo no hacía otra cosa que esperar ansioso a que llegue el viernes, para ir a conocer a mi querida amiga… hasta que el día llego, tomé el tren que me llenaría hasta su ciudad; ya entrada la noche llegamos a la estación, ella me había dicho que me iba a estar esperando, apenas bajé del tren empecé a buscarla, pero no la encontraba, ya todos los pasajeros se estaban retirando, no sabía que hacer, hasta que rápidamente (ya en la calle) divisé a Luisa (así se llama ella) que bajaba presurosamente de un taxi, acompañada de una amiga, ambas estaban como agitadas, sudadas, bueno, quizás están así porque debieron salir presurosas pensé, de inmediato nos saludamos, nos presentamos, ella me presentó a su amiga, realmente las dos eran fantásticas, de buenos cuerpos, grandes tetas, y piernas muy bien formadas, mmmmmmmmm, ambas invitaban al pecado, tan solo de mirarlas ya me imagine mil cosas morbosas.
Luisa era la más atractiva, su amiga era notablemente mucho mayor que ella, (ella tenía 30 y su amiga, calculo yo unos 40) nos subimos al taxi y fuimos directo a su casa, por el camino ella me iba contando de su ciudad, de lo contenta que estaba que haya ido a visitarla; y que lo íbamos a pasar muy bien; pero en ningún momento se me pasaba por la mente llegar a algo íntimo, lo veía muy difícil o aún muy rápido para llegar a eso.
Ya en su casa, me mostró las dependencias de la casa y por último la habitación donde yo iba a dormir, la verdad era una casa muy acogedora, acomodé mis cosas, y lo primero que hice fue darme una deliciosa ducha, ellas me esperaban para cenar, ambas estaban también recién bañadas, con el pelo mojado, y con ropa ligera, tanto que a ambas se les notaba perfectamente las tetas ya que ambas lucían camisillas sin suje, ufff que ambiente mas caliente y yo sin poder hacer nada, la verdad la cena fue muy buena, luego nos bebimos una buena botella de vino, y nos pusimos a charlar de todo un poco, estábamos distendidos en el sofá, charlando, amenizando, la verdad Luisa me habia caido bastante bien, era muy agradable, muy sexy, también su amiga y compañera de casa, claro; ya con varios tragos encima empezamos a hablar de cosas más intimas, de las cosas que le gusta a cada una, alguna que otra fantasía, pero todo pasaba como un juego, yo también le conté a ella (al oido) porque no queria que su amiga escuche, las cosas que me excitaban…
Esa noche ella durmió con su amiga en su habitación, y yo en la mia, yo estaba muy caliente con la charla que habíamos mantenido luego de la cena, tanto que me masturbé pensando en esos magníficos cuerpos, esas grandes tetas que me gustaria lamer, apretar, chupar, debian tener deliciosos chochos húmedos ambas, uffffff, me imaginaba cogiendo de lo mas rico a esos dos deliciosos ejemplares, uffff, dormi de lo mas relajado luego de masturbarme de lo mas rico jeje.
Ya en la mañana me invitaron a desayunar y luego a dar un paseo por la ciudad, todo el dia nos pasamos visitando lugares, los tres, almorzamos en un restaurante, y el resto del día seguir recorriendo lugares; ya a la noche del sábado estábamos de regreso en la casa de Luisa.
La verdad lo estaba pasando muy bien, me sentía muy a gusto con ellas, de nuevo en mi habitación no paraba de pensar en esos magníficos cuerpos, como serian si estuvieran sudadas, desnudas, me imaginaba cogiendomelas a las dos, mmmmm, de solo pensar e imaginar todo eso, estaba empalmado!!!
Me acosté a dormir, no sin antes echarme una rica paja pensando en esos calientes cuerpos, hacia mucho calor, estaba durmiendo placidamente, cansado, pero como a las 2 de la madrugada mas o menos, me despertaron unos ruidos que venían de la sala, me levante sin hacer ruido, me puse a espiar a través de la cortina que separa la sala del pasillo donde estan las habitaciones, y ohhhhhh sorpresa!!!!! las dos estaban ahí, en el sofá, desnudas, haciendo el amor, estaban muy agitadas por lo que podía observar, ambas rojas y algo sudadas, de solo observar esa escena me puse duro de nuevo y me empece a masturbar mientras miraba, se colocaron en la posición 69 y se empezaron a lamer desesperadamente; Luisa le comia la vagina con mucha destreza, y ella también recibia su dosis, estaban poseidas, las dos se notaba estaban empapadas, como gemian!!!!, yo estaba como loco observando, ellas se estaban devorando; luego cambiaron de posición y se colocaron haciendo una tijera, ufff como se movian ambas, se estaban cogiendo una a la otra, se podia escuchar perfectamente el ruido de sus vaginas rozandose, el ruido de sus flujos, el chasqueo tan excitante, el olor de sus sexos llegaba hasta mi, yo estaba a punto de correrme… hasta que ocurrio lo inesperado….
Gustavo, por que no sales de una vez!!! Sabemos que estas ahí mirando, te vimos!!!! Ufff, yo me quedé helado, era Luisa la que se dirigia hacia mi y me vio semi desnudo, en plena faena masturbatoria jaja, ven acá Gustavo!!!! me dijo, me agarró de la mano, y me condujo hasta donde estaban ellas, yo estaba rojo como un tomate de la verguenza, no sabia que hacer, si salir corriendo o ponerme contento!!!!
Mira, ahora ya sabes lo nuestro, Marta y yo somos pareja, y amantes, y debo confesarte que las dos hemos estado fantaseando con esto Gustavo, pero no sabíamos con quien llevar a cabo nuestras fantasías hasta que apareciste tu!!!! Yo no podia ni hablar, estaba paralizado!!!
Mira, relajate, no haremos nada de otro mundo, ahora ya sabes que ambas somos lesbianas, pero el hecho de que seamos asi no descarta que querramos llevar a cabo nuestra fantasia y te la vamos a contar ahora mismo, yo no paraba de observar esos cuerpos desnudos, tal como me los habia imaginado, sudadas, con olor a sexo, excitadas, mmmmmmmmm yo estaba con la pija dura como un palo, bueno, estoy a disposición de ustedes, pude decir después de recobrar el aliento!!! Diganme que tengo que hacer.
Nuestra fantasía siempre fue tener a un hombre entre nosotras Gustavo!!! pero un hombre que cumpla nuestros caprichos, Marta tiene su fantasía, yo tengo la mia y ambas tenemos una en comun, que ya te revelaremos luego, mira, mi fantasía, dijo Luisa, es chupar una pija bien dura mientras Marta me come el culo y la vagina a cuatro patas, y la de ella es que la enculen, bien enculada mientras yo la lamo toda y la beso en la boca, si te gusta desnudate del todo y empecemos.
Ufff no podia creer lo que estaba escuchando, al fin iba a poder disfrutar de poseer esos dos bellos y excitantes cuerpos!!!, termine de sacarme la camiseta y me tendi sobre la alfombra, estaba totalmente desnudo, excitadisimo y duro como un palo listo para someterme a los caprichos de esas dos mujeres, creo que al verme asi ellas se excitaron mas de lo que estaban y se empezaron a besar en la boca apasionadamente, mientras se tocaban las tetas una a la otra, yo me estaba masturbando observando todo eso, ufff que caliente estaba, Luisa de inmediato se acerco hacia donde estaba yo y empezo a lamer la punta de mi pene, luego el tronco (ella estaba a cuatro patas) de inmediato Marta se coloco tambien y empezo a lamer el culo y la vagina por lo que pude observar, Luisa para ese momento ya tenia mi pene bien al fondo de su boca, podia sentir su garganta, ufff que chupada me estaba dando, yo no paraba de gemir, de gozar, ufff como me estaba chupando, subia y bajaba esa boca, ufff me estaba devorando por completo, su boca estaba muy ensalibada y mi palo ni que decir, su amiga la chupaba por atrás, desesperada y pude observar que se acariciaba el clítoris, mientras lo hacia, cogi de la cabeza a Luisa!!! Uffff no me aguante y me corri de lo mas fuerte en su boca, descargue mucha leche, uff, pude sentir como ella hacia un gran esfuerzo por no dejar de escapar una sola gota!!! Luego me limpio el pene por completo, hasta dejarlo bien limpito de nuevo, Marta se acerco y se besaron en la boca, entrelazando sus lenguas, se besaban como dos perras en celo, imagino que por el gusto a semen de la boca de Luisa…
Yo estaba tendido en el piso descansando, observando como esas dos magnificas mujeres se cogian una a la otra con consoladores, por la vagina, por el culo, y gemian cada vez mas fuerte, ambas no paraban de observarme y creo que les excitaba bastante el hecho de que yo este ahí, para ese momento ya estaba nuevamente muy duro y empezaba a masturbarme de nuevo cuando fue de nuevo Luisa la que me empezo a chupar el pene, ufff lo estaba ensalibando bastante, su boca chorreaba, yo estaba excitadisimo, luego se saco mi pene de su boca y abrio las piernas de Marta y empezo a comerle el culo, lo lamia, lo mojaba, lo ensalibaba, y a meter primero un dedo, luego dos hasta llegar a los tres dedos, Marta se retorcia y se apretaba las tetas mientras Luisa hacia esto, yo estaba duro como una piedra!!!! Ahora me toca a mi, dijo Marta y se puso de pie, vino directo hacia mi y se sento en cuclillas, acomodando mi pene justo a la entrada de su culo, Luisa la ayudaba, ambos estabamos muy lubricados, por lo que fue facil que entre la cabeza, Marta se quedo ahí sin moverse, como tratando que su culo se vaya acostumbrando a mi pene, luego lentamente fue bajando hasta que la tuve totalmente penetrada, ufffff como apretaba ese culo, Luisa la besaba en la boca, le lamia los pezones mientras Marta empezaba a moverse en un delicioso mete saca, ufff podia ver perfectamente como se abria su culo, estaban empapadas las dos, porque mientras enculaba a Marta, estaba cogiendo con los dedos a Luisa, ufff que placer estaba sintiendo, pude sentir como Marta se venia en un fuertisimo orgasmo, se estaba corriendo, gemia como una loca, Luisa no paraba de besarla, pude sentir por los flujos que despedia Luisa que tambien estaba gozando, no me pude aguantar y tambien me vine por completo en el culo de Marta, ufff Luisa la retiro de un golpe a Marta de encima mio y la acosto, le abrio las piernas y empezo a chuparle el culo, lleno de semen chorreante como estaba ella, le estaba devorando el culo, tragandose todos sus flujos, restos de semen, ufff pude ver como ambas volvian a correrse como dos perras.
Ahora Gustavo te revelaremos nuestra fantasia conjunta, la que ambas tenemos pero mas que contartela la vamos a llevar a cabo asi que retirate de la alfombra y acuestate en el piso, y no nos importa si te guste o no!!!! Entiendes? Luisa estaba muy convencida de lo que decia e imperativa en su tono asi que, sin perder tiempo obedeci y me retire de la alfombra, y me dirigi hacia el comedor y me acoste en el piso, ufff estaba muy frio jeje, estaba tendido en el piso, ellas vinieron hasta donde yo estaba y se colocaron justo encima de mi cara, paradas, con las piernas abiertas, pude observar sus magnificos y jugosos, sexos, sin mediar palabra y casi al mismo tiempo las mismas empezaron a orinar, chorros de caliente meada caian directamente sobre mi cara!!! Ahora abre tu boca y traga, ahora seras nuestro esclavo tragon, asi que abre tu boca y traga!!!!! Ordeno Luisa, de inmediato abri mi boca y empece a tragar todo lo que podia, ufff yo estaba empalmado de nuevo y me masturbaba frenéticamente mientras estaba siendo bañado y humillado de esa forma, trague todo lo que podia, no sabia que me gustaria tanto, uffff, chorros de meada escurrian a ambos costados de mi boca, cuando terminaron fue primero Luisa la que se sentó directo con sus piernas abiertas sobre mi cara y me ordeno lamerle el culo y la vagina hasta dejarla bien limpita, yo no paraba de lamer, alternando mi lengua entre su culo y su vagina, ella no paraba de frotarse las tetas, luego fue el turno de Marta, siendo ya ella la que se sento en mi cara, me ordeno abrir la boca y de sorpresa se puso a mear en mi boca, ahora tragatelo todo!!! Me ordeno, mientras me agarraba de los pelos, ufff yo no paraba de tragar, esta vez no dejaba escurrir una gota, me trague todo, ufff que delicia como estaba gozando, de inmediato acerco su vagina a mi boca y yo empece a lamer como nunca, movia mi lengua todo lo que podia, estaba chupando, lamiendo, limpiando y alternando entre su culo y su vagina, cuando las deje limpitas a las dos creo que como agradecimiento o por simple excitación ambas empezaron a chupar mi pene al mismo tiempo que se besaban en la boca como dos perras, no me aguante y me corri nuevamente, chorros de semen empezaron a inundar el rostro de ambas, de inmediato se limpiaron una a la otra con la lengua tragando todo lo que podian, intercambiando besos salvajes, lamidas, chupetones, me uni a ellas y los tres nos besamos deliciosamente, para ese momento los tres estabamos exhaustos asi que nos tiramos desnudos, sudados y rendidos como estabamos a dormir en la alfombra, abrazados y entrelazados los tres. Nos despertamos como al medio dia del domingo y repetimos todo lo hecho, me encule a Marta, Luisa me la chupo de lo mas rico y me volvi a beber los meos de ambas.
Debo confesarte algo Gustavo!!! me dijo Luisa cuando ya estaba preparando mis cosas para volver, nos has gustado mucho a las dos y quisiéramos que vuelvas el próximo fin de semana para hacer todas las cosas excitantes que hicimos!!! Recuerdas cuando las dos fuimos a buscarte a tu llegada y se hizo tarde? Recuerdas que ambas estabamos muy agitadas ¿ sabes por que era? Porque antes de recogerte nos estabamos cogiendo como dos perras imaginando como seria estar contigo y cumplir todas nuestras fantasias, y ahora que ya lo hicimos, esperamos que vuelvas el proximo fin de semana, nos encantaria que seas nuestro compañero y nuestro esclavo tragón!!!!
Sin pensar mucho acepte la propuesta y prometi a las dos que el próximo fin de semana volveria, y que estaba dispuesto a repetirlo y hacer todo lo que ellas me propusieran!!!!
Espero sus comentarios a mi correo gust_gg@yahoo.es y espero hayan disfrutado mi deliciosa historia….
Estábamos en ciudades distantes una de la otra, así que le propuse viajar hasta donde se encontraba ella, para pasar un fin de semana juntos, y quedó encantada con la idea, y quedamos para el fin de semana siguiente, yo iría un viernes y me quedaría hasta el lunes.
Yo no hacía otra cosa que esperar ansioso a que llegue el viernes, para ir a conocer a mi querida amiga… hasta que el día llego, tomé el tren que me llenaría hasta su ciudad; ya entrada la noche llegamos a la estación, ella me había dicho que me iba a estar esperando, apenas bajé del tren empecé a buscarla, pero no la encontraba, ya todos los pasajeros se estaban retirando, no sabía que hacer, hasta que rápidamente (ya en la calle) divisé a Luisa (así se llama ella) que bajaba presurosamente de un taxi, acompañada de una amiga, ambas estaban como agitadas, sudadas, bueno, quizás están así porque debieron salir presurosas pensé, de inmediato nos saludamos, nos presentamos, ella me presentó a su amiga, realmente las dos eran fantásticas, de buenos cuerpos, grandes tetas, y piernas muy bien formadas, mmmmmmmmm, ambas invitaban al pecado, tan solo de mirarlas ya me imagine mil cosas morbosas.
Luisa era la más atractiva, su amiga era notablemente mucho mayor que ella, (ella tenía 30 y su amiga, calculo yo unos 40) nos subimos al taxi y fuimos directo a su casa, por el camino ella me iba contando de su ciudad, de lo contenta que estaba que haya ido a visitarla; y que lo íbamos a pasar muy bien; pero en ningún momento se me pasaba por la mente llegar a algo íntimo, lo veía muy difícil o aún muy rápido para llegar a eso.
Ya en su casa, me mostró las dependencias de la casa y por último la habitación donde yo iba a dormir, la verdad era una casa muy acogedora, acomodé mis cosas, y lo primero que hice fue darme una deliciosa ducha, ellas me esperaban para cenar, ambas estaban también recién bañadas, con el pelo mojado, y con ropa ligera, tanto que a ambas se les notaba perfectamente las tetas ya que ambas lucían camisillas sin suje, ufff que ambiente mas caliente y yo sin poder hacer nada, la verdad la cena fue muy buena, luego nos bebimos una buena botella de vino, y nos pusimos a charlar de todo un poco, estábamos distendidos en el sofá, charlando, amenizando, la verdad Luisa me habia caido bastante bien, era muy agradable, muy sexy, también su amiga y compañera de casa, claro; ya con varios tragos encima empezamos a hablar de cosas más intimas, de las cosas que le gusta a cada una, alguna que otra fantasía, pero todo pasaba como un juego, yo también le conté a ella (al oido) porque no queria que su amiga escuche, las cosas que me excitaban…
Esa noche ella durmió con su amiga en su habitación, y yo en la mia, yo estaba muy caliente con la charla que habíamos mantenido luego de la cena, tanto que me masturbé pensando en esos magníficos cuerpos, esas grandes tetas que me gustaria lamer, apretar, chupar, debian tener deliciosos chochos húmedos ambas, uffffff, me imaginaba cogiendo de lo mas rico a esos dos deliciosos ejemplares, uffff, dormi de lo mas relajado luego de masturbarme de lo mas rico jeje.
Ya en la mañana me invitaron a desayunar y luego a dar un paseo por la ciudad, todo el dia nos pasamos visitando lugares, los tres, almorzamos en un restaurante, y el resto del día seguir recorriendo lugares; ya a la noche del sábado estábamos de regreso en la casa de Luisa.
La verdad lo estaba pasando muy bien, me sentía muy a gusto con ellas, de nuevo en mi habitación no paraba de pensar en esos magníficos cuerpos, como serian si estuvieran sudadas, desnudas, me imaginaba cogiendomelas a las dos, mmmmm, de solo pensar e imaginar todo eso, estaba empalmado!!!
Me acosté a dormir, no sin antes echarme una rica paja pensando en esos calientes cuerpos, hacia mucho calor, estaba durmiendo placidamente, cansado, pero como a las 2 de la madrugada mas o menos, me despertaron unos ruidos que venían de la sala, me levante sin hacer ruido, me puse a espiar a través de la cortina que separa la sala del pasillo donde estan las habitaciones, y ohhhhhh sorpresa!!!!! las dos estaban ahí, en el sofá, desnudas, haciendo el amor, estaban muy agitadas por lo que podía observar, ambas rojas y algo sudadas, de solo observar esa escena me puse duro de nuevo y me empece a masturbar mientras miraba, se colocaron en la posición 69 y se empezaron a lamer desesperadamente; Luisa le comia la vagina con mucha destreza, y ella también recibia su dosis, estaban poseidas, las dos se notaba estaban empapadas, como gemian!!!!, yo estaba como loco observando, ellas se estaban devorando; luego cambiaron de posición y se colocaron haciendo una tijera, ufff como se movian ambas, se estaban cogiendo una a la otra, se podia escuchar perfectamente el ruido de sus vaginas rozandose, el ruido de sus flujos, el chasqueo tan excitante, el olor de sus sexos llegaba hasta mi, yo estaba a punto de correrme… hasta que ocurrio lo inesperado….
Gustavo, por que no sales de una vez!!! Sabemos que estas ahí mirando, te vimos!!!! Ufff, yo me quedé helado, era Luisa la que se dirigia hacia mi y me vio semi desnudo, en plena faena masturbatoria jaja, ven acá Gustavo!!!! me dijo, me agarró de la mano, y me condujo hasta donde estaban ellas, yo estaba rojo como un tomate de la verguenza, no sabia que hacer, si salir corriendo o ponerme contento!!!!
Mira, ahora ya sabes lo nuestro, Marta y yo somos pareja, y amantes, y debo confesarte que las dos hemos estado fantaseando con esto Gustavo, pero no sabíamos con quien llevar a cabo nuestras fantasías hasta que apareciste tu!!!! Yo no podia ni hablar, estaba paralizado!!!
Mira, relajate, no haremos nada de otro mundo, ahora ya sabes que ambas somos lesbianas, pero el hecho de que seamos asi no descarta que querramos llevar a cabo nuestra fantasia y te la vamos a contar ahora mismo, yo no paraba de observar esos cuerpos desnudos, tal como me los habia imaginado, sudadas, con olor a sexo, excitadas, mmmmmmmmm yo estaba con la pija dura como un palo, bueno, estoy a disposición de ustedes, pude decir después de recobrar el aliento!!! Diganme que tengo que hacer.
Nuestra fantasía siempre fue tener a un hombre entre nosotras Gustavo!!! pero un hombre que cumpla nuestros caprichos, Marta tiene su fantasía, yo tengo la mia y ambas tenemos una en comun, que ya te revelaremos luego, mira, mi fantasía, dijo Luisa, es chupar una pija bien dura mientras Marta me come el culo y la vagina a cuatro patas, y la de ella es que la enculen, bien enculada mientras yo la lamo toda y la beso en la boca, si te gusta desnudate del todo y empecemos.
Ufff no podia creer lo que estaba escuchando, al fin iba a poder disfrutar de poseer esos dos bellos y excitantes cuerpos!!!, termine de sacarme la camiseta y me tendi sobre la alfombra, estaba totalmente desnudo, excitadisimo y duro como un palo listo para someterme a los caprichos de esas dos mujeres, creo que al verme asi ellas se excitaron mas de lo que estaban y se empezaron a besar en la boca apasionadamente, mientras se tocaban las tetas una a la otra, yo me estaba masturbando observando todo eso, ufff que caliente estaba, Luisa de inmediato se acerco hacia donde estaba yo y empezo a lamer la punta de mi pene, luego el tronco (ella estaba a cuatro patas) de inmediato Marta se coloco tambien y empezo a lamer el culo y la vagina por lo que pude observar, Luisa para ese momento ya tenia mi pene bien al fondo de su boca, podia sentir su garganta, ufff que chupada me estaba dando, yo no paraba de gemir, de gozar, ufff como me estaba chupando, subia y bajaba esa boca, ufff me estaba devorando por completo, su boca estaba muy ensalibada y mi palo ni que decir, su amiga la chupaba por atrás, desesperada y pude observar que se acariciaba el clítoris, mientras lo hacia, cogi de la cabeza a Luisa!!! Uffff no me aguante y me corri de lo mas fuerte en su boca, descargue mucha leche, uff, pude sentir como ella hacia un gran esfuerzo por no dejar de escapar una sola gota!!! Luego me limpio el pene por completo, hasta dejarlo bien limpito de nuevo, Marta se acerco y se besaron en la boca, entrelazando sus lenguas, se besaban como dos perras en celo, imagino que por el gusto a semen de la boca de Luisa…
Yo estaba tendido en el piso descansando, observando como esas dos magnificas mujeres se cogian una a la otra con consoladores, por la vagina, por el culo, y gemian cada vez mas fuerte, ambas no paraban de observarme y creo que les excitaba bastante el hecho de que yo este ahí, para ese momento ya estaba nuevamente muy duro y empezaba a masturbarme de nuevo cuando fue de nuevo Luisa la que me empezo a chupar el pene, ufff lo estaba ensalibando bastante, su boca chorreaba, yo estaba excitadisimo, luego se saco mi pene de su boca y abrio las piernas de Marta y empezo a comerle el culo, lo lamia, lo mojaba, lo ensalibaba, y a meter primero un dedo, luego dos hasta llegar a los tres dedos, Marta se retorcia y se apretaba las tetas mientras Luisa hacia esto, yo estaba duro como una piedra!!!! Ahora me toca a mi, dijo Marta y se puso de pie, vino directo hacia mi y se sento en cuclillas, acomodando mi pene justo a la entrada de su culo, Luisa la ayudaba, ambos estabamos muy lubricados, por lo que fue facil que entre la cabeza, Marta se quedo ahí sin moverse, como tratando que su culo se vaya acostumbrando a mi pene, luego lentamente fue bajando hasta que la tuve totalmente penetrada, ufffff como apretaba ese culo, Luisa la besaba en la boca, le lamia los pezones mientras Marta empezaba a moverse en un delicioso mete saca, ufff podia ver perfectamente como se abria su culo, estaban empapadas las dos, porque mientras enculaba a Marta, estaba cogiendo con los dedos a Luisa, ufff que placer estaba sintiendo, pude sentir como Marta se venia en un fuertisimo orgasmo, se estaba corriendo, gemia como una loca, Luisa no paraba de besarla, pude sentir por los flujos que despedia Luisa que tambien estaba gozando, no me pude aguantar y tambien me vine por completo en el culo de Marta, ufff Luisa la retiro de un golpe a Marta de encima mio y la acosto, le abrio las piernas y empezo a chuparle el culo, lleno de semen chorreante como estaba ella, le estaba devorando el culo, tragandose todos sus flujos, restos de semen, ufff pude ver como ambas volvian a correrse como dos perras.
Ahora Gustavo te revelaremos nuestra fantasia conjunta, la que ambas tenemos pero mas que contartela la vamos a llevar a cabo asi que retirate de la alfombra y acuestate en el piso, y no nos importa si te guste o no!!!! Entiendes? Luisa estaba muy convencida de lo que decia e imperativa en su tono asi que, sin perder tiempo obedeci y me retire de la alfombra, y me dirigi hacia el comedor y me acoste en el piso, ufff estaba muy frio jeje, estaba tendido en el piso, ellas vinieron hasta donde yo estaba y se colocaron justo encima de mi cara, paradas, con las piernas abiertas, pude observar sus magnificos y jugosos, sexos, sin mediar palabra y casi al mismo tiempo las mismas empezaron a orinar, chorros de caliente meada caian directamente sobre mi cara!!! Ahora abre tu boca y traga, ahora seras nuestro esclavo tragon, asi que abre tu boca y traga!!!!! Ordeno Luisa, de inmediato abri mi boca y empece a tragar todo lo que podia, ufff yo estaba empalmado de nuevo y me masturbaba frenéticamente mientras estaba siendo bañado y humillado de esa forma, trague todo lo que podia, no sabia que me gustaria tanto, uffff, chorros de meada escurrian a ambos costados de mi boca, cuando terminaron fue primero Luisa la que se sentó directo con sus piernas abiertas sobre mi cara y me ordeno lamerle el culo y la vagina hasta dejarla bien limpita, yo no paraba de lamer, alternando mi lengua entre su culo y su vagina, ella no paraba de frotarse las tetas, luego fue el turno de Marta, siendo ya ella la que se sento en mi cara, me ordeno abrir la boca y de sorpresa se puso a mear en mi boca, ahora tragatelo todo!!! Me ordeno, mientras me agarraba de los pelos, ufff yo no paraba de tragar, esta vez no dejaba escurrir una gota, me trague todo, ufff que delicia como estaba gozando, de inmediato acerco su vagina a mi boca y yo empece a lamer como nunca, movia mi lengua todo lo que podia, estaba chupando, lamiendo, limpiando y alternando entre su culo y su vagina, cuando las deje limpitas a las dos creo que como agradecimiento o por simple excitación ambas empezaron a chupar mi pene al mismo tiempo que se besaban en la boca como dos perras, no me aguante y me corri nuevamente, chorros de semen empezaron a inundar el rostro de ambas, de inmediato se limpiaron una a la otra con la lengua tragando todo lo que podian, intercambiando besos salvajes, lamidas, chupetones, me uni a ellas y los tres nos besamos deliciosamente, para ese momento los tres estabamos exhaustos asi que nos tiramos desnudos, sudados y rendidos como estabamos a dormir en la alfombra, abrazados y entrelazados los tres. Nos despertamos como al medio dia del domingo y repetimos todo lo hecho, me encule a Marta, Luisa me la chupo de lo mas rico y me volvi a beber los meos de ambas.
Debo confesarte algo Gustavo!!! me dijo Luisa cuando ya estaba preparando mis cosas para volver, nos has gustado mucho a las dos y quisiéramos que vuelvas el próximo fin de semana para hacer todas las cosas excitantes que hicimos!!! Recuerdas cuando las dos fuimos a buscarte a tu llegada y se hizo tarde? Recuerdas que ambas estabamos muy agitadas ¿ sabes por que era? Porque antes de recogerte nos estabamos cogiendo como dos perras imaginando como seria estar contigo y cumplir todas nuestras fantasias, y ahora que ya lo hicimos, esperamos que vuelvas el proximo fin de semana, nos encantaria que seas nuestro compañero y nuestro esclavo tragón!!!!
Sin pensar mucho acepte la propuesta y prometi a las dos que el próximo fin de semana volveria, y que estaba dispuesto a repetirlo y hacer todo lo que ellas me propusieran!!!!
Espero sus comentarios a mi correo gust_gg@yahoo.es y espero hayan disfrutado mi deliciosa historia….
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